martes 17 de enero de 2012
¿Debe ser la ‘democracia interna’ muy diferente de la ‘democracia externa’?
Solemos hablar de "democracia interna" al referirnos a la exigida a organizaciones como los sindicatos, las asociaciones empresariales o los partidos políticos. Recordemos en este sentido lo que dicen los artículos 6 y 7 de la Constitución española. Por contraposición, llamaré "democracia externa" a la del sistema político en sus distintos ámbitos territoriales: estatal, autonómico y local.
La reflexión que quiero hacer es
la siguiente: ¿Debe ser la democracia interna de un partido político sustancialmente
diferente a la democracia externa? Mi respuesta es no, salvo para un aspecto que más adelante detallaré, en el que una y otra deben mantener o agrandar sus
distancias.
Para empezar: ¿Deben una y otra utilizar
mecanismos distintos de expresión de la voluntad y de representación? Creo que
no.
Empecemos por tazar, entre la
democracia externa y la interna, los siguientes paralelismos o correspondencias:
Militancia / Ciudadanía
Comité / Parlamento
Ejecutiva / Gobierno
Secretario General / Presidente
del Gobierno
La primera cosa que observamos es que los Congresos de los partidos políticos no tienen una correspondencia clara en el sistema político externo. ¿Qué son? ¿Tal vez una especie de Asamblea constituyente que se reúne periódicamente y que encarna por delegación la ‘soberanía’ del partido, que reside, teóricamente, en la militancia? Tal vez. Sus funciones son básicamente tres: elección de cargos, modificación de estatutos y definición de marcos programáticos. Pues bien, creo que la primera de ellas debe cuestionarse y revisarse.
Cuando nacieron los partidos
políticos modernos, en el siglo XIX, los medios de transporte y las
comunicaciones no posibilitaban la integración de la voluntad de todos los
militantes en un proceso de elección directa de los dirigentes del partido.
Surgió así la necesidad de convocar un congreso con delegados compromisarios
que votaban en nombre y representación de los compañeros de su ámbito. Pero en
pleno siglo XXI, ¿tiene alguna justificación que entre electores y elegido se
interpongan dos niveles de delegación? ¿No es esto una auténtica democracia orgánica, en tanto que la
voluntad de los individuos se ve innecesariamente mediatizada por dos niveles
de la organización?
En nuestra democracia externa, las distintas candidaturas se agrupan en torno
a unas siglas fácilmente identificables, de manera que, aunque el ciudadano no
elige directamente al Presidente del Gobierno (porque en realidad lo hacen los
diputados en la sesión de investidura), en la práctica sí puede afirmarse que
lo hacen. Sólo los ciudadanos de Madrid pudieron votar directamente a Rubalcaba
o a Rajoy en las últimas Elecciones Generales, pero en realidad todos los que
votaron en el resto de España al PSOE o al PP estaban expresando de una forma bastante directa su voluntad de que uno u otro fuera Presidente del Gobierno. Voluntad
que ―sistema electoral mediante― seguía un hilo conductor bien definido: los
diputados socialistas elegidos por Murcia votarían por Rubalcaba en la sesión
de investidura; y los del PP, lo harían por Rajoy. Y así en todas y cada una de
las circunscripciones electorales.
Pero en la democracia interna del PSOE, ¿cuál es el ‘partido’ de Rubalcaba y
cuál el de Chacón? ¿Cuál sería el ‘partido’ de un hipotético tercer candidato,
que ―otra paradoja del sistema― podría aparecer después de celebradas las
asambleas y congresos previos de elección de delegados? En definitiva, ¿qué
hilo conductor transmite la voluntad del militante, cuando además los delegados
no están sometidos a mandato imperativo?
La solución, sin embargo, no puede
venir con la creación de ‘partidos’ dentro del partido o de candidaturas pre-posicionadas de delegados. Es precisamente
en este punto donde creo que la democracia
interna debe apartarse de los mecanismos propios de la externa. Un partido es un actor político que debe mantener una
cierta cohesión interna. En mi artículo anterior abogué por un partido plural
de amplio espectro ideológico y con debate interno, pero eso no implica que
dentro del mismo deban definirse y organizarse ismos ideológicos, personales o territoriales.
La solución debe venir por la elección
directa del Secretario General, en todos los niveles de la organización.
Elección por sufragio universal de los militantes, que tendría tres virtudes:
a) es puramente democrática; b) previene la formación de sectores, familias y
grupos; y c) reduce la necesidad de posicionamientos
previos de carácter estratégico que puede llevar a militantes y delegados a
decantarse no por el mejor candidato para el partido, sino por aquel que les
garantice mejores expectativas personales.
Siguiendo con el análisis del
paralelismo entre democracia interna y externa, debemos preguntarnos qué es la
Ejecutiva sino el Gobierno del partido,
con sus Secretarios/Ministros y su
Secretario General/Presidente. Siendo
así, éste, una vez elegido por el conjunto de la militancia,
debería gozar de la máxima libertad para configurar su equipo, sin necesidad
por tanto de que el Congreso o el Comité lo valide a posteriori. Como su propio
nombre indica, las Ejecutivas deben ser órganos puramente ejecutivos, no
representativos; y sus miembros, lejos de representar territorios o familias,
deben serlo en virtud exclusiva de su mérito y capacidad libremente apreciados
por el Secretario General bajo su criterio y responsabilidad. Del mismo modo y
por las mismas razones que un Presidente del Gobierno designa y
dispone libremente el cese de sus Ministros.
Sigamos con el paralelismo
trazado. Si aceptamos que el Comité, en los distintos ámbitos, es el "Parlamento" de la organización, debería elegirse también directamente por los militantes y
funcionar como un auténtico órgano parlamentario. Y debería tener mejor
definidas sus funciones e instrumentos para el control de la Ejecutiva.
Basándome en estas reflexiones,
la reforma de la democracia interna
en el Partido Socialista, en los distintos niveles de la organización, podría
basarse en las siguientes propuestas:
1. El Secretario General será elegido por sufragio
universal, directo y secreto de todos los militantes, celebrándose una
segunda vuelta si en la primera ninguno de los candidatos obtuviera
mayoría absoluta.
2. Los miembros de la Ejecutiva serán elegidos libremente
por el Secretario General, sin necesidad de aprobación ulterior por parte
de otro órgano del partido.
3. El Comité también será elegido mediante sufragio
universal, utilizando como circunscripción la estructura del partido
inmediatamente inferior, y sin perjuicio de que haya determinados miembros
de carácter vitalicio o nato. La elección se realizará mediante lista
única abierta, donde todos los candidatos compitan a título personal y sin
más encuadramiento previo que el que ellos mismos deseen expresar. A
imagen y semejanza de las cámaras legislativas, el Comité se organizará en
Comisiones, una por cada una de las secretarías existentes en la
Ejecutiva. Estas Comisiones controlarán e impulsarán el trabajo de las
distintas secretarías sectoriales. Además de aprobar reglamentos y
resoluciones, el Comité ejercerá de forma bien definida funciones de
control a la Ejecutiva, a través de preguntas e interpelaciones concretas dirigidas
a un miembro concreto de la misma.
4. Los avales exigidos para ser candidato, cuando sean
necesarios, deben configurarse como un mero filtro de idoneidad, no como un voto anticipado y publicado que
conlleva el posicionamiento previo del avalista. En consecuencia, debe
permitirse que un militante avale a más de un aspirante.
5. Inmediatamente después de las elecciones a
Secretario General y Comité (simultáneas, con dos urnas), se celebraría el
Congreso, con tres funciones: 1) la proclamación meramente formal del Secretario
General salido de las urnas y la presentación por parte de éste de su
Ejecutiva; 2) la modificación de los Estatutos, si procede; y 3) la
definición del marco programático general del partido.
La democracia interna del PSOE debe parecerse más a la democracia externa del sistema político
en el que desarrolla su función (sin dejar de aspirar a mejorar la externa
también, por supuesto); aunque manteniendo y agrandando una diferencia
fundamental: mientras que la externa
es una democracia de las personas a
través de los partidos, la nuestra debe ser una democracia de las personas a través de las personas donde las
primeras voten ―todas― con plena libertad, y las segundas compitan a título
personal, por las capacidades que tienen y las ideas que representan. Sólo
entonces tendremos un partido dirigido por los mejores.
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5 comentarios:
Atención a este nombre: Antoine Quero. 44 años. Nació en Madrid, de orígenes malagueños. Padre de tres hijos. Ingeniero químico. Es secretario de Economía y Bienestar Social de PSOE Europa, la federación regional del PSOE que engloba a las agrupaciones locales del partido ubicadas en el exterior de España: Alemania, Andorra, Bélgica, Francia, Holanda, Luxemburgo, Reino Unido y Suiza. Ha sido director el gabinete de Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos.
Antoine es su nombre de pila, también usa el Antonio. Según los que le conocen, muy inteligente, muy preparado, culto, habla varios idiomas, con carisma.
Bases en Red, una red de grupos de militantes y simpatizantes del PSOE y de la que forma parte el propio Quero, lo propone como candidato a la secretaría general del PSOE.
No es tan difícil lo que planteas Antonio. El papel lo aguanta, pero sobre todo la situación actual, del PSOE y la democracia en general, lo exige.
Ahora nos toca a nosotros dar el paso. No hay excusas.
VAYA TELA, A LOS FUNCIONARIOS LOCALES, ME HA LLEGADO QUE LES HA RECORTADO HASTA EL PELO LA SEÑORA ALCALDESA, UN PICO, BUENO A LOS PEQUEÑINES, PORQUE A LOS ALTOS CARGOS CREO QUE NADA, CLARO...LOS TENDRÁ QUE TENER CONTENTOS.
Ha comenzado el año y "LA" Sra. Alcaldesa ha traido un pan bajo el brazo para cada Fuentealamero (como todo buen nacido) y en especial para nuestros vecinos que no viven en nucleos urbanos, a los que ha empezado a cobrarles una tasa por la recogida de residuos solidos urbanos. Si, la basura a casas que se encuentran abandonadas o habitadas. Es decir a toda aquella que tiene un contador de agua potable. La gente está que trina y no es para menos, pues encima de que no tenemos contenedores cercanos nos dice que si queremos uno más cerca hemos de pagarlo.
Sigue así Alcaldesa, que vas a llegar muy lejos. Aprovecha tu última legislatura!!!
Hunde más al pueblo en la miseria y vete con los bolsillos bien llenos!!!!
- ESTAS EQUIVOCADO ANONIMO DE DIA 20, SI HUBIERA ELECCCIONES SACARIA 500 VOTOS MÁS. LOS FUENTEALAMEROS SOMOS ASÍ, QUE QUIERES QUE TE DIGA.
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