miércoles 12 de agosto de 2009

Mentir para defenderse, mentir para atacar

En España un ciudadano imputado puede mentir ante el juez que lo investiga o juzga sin incurrir en el delito de falso testimonio. Puede decirse que en nuestro país se reconoce un cierto derecho a mentir en defensa propia, aunque no esté reconocido expresamente como tal. Con el archivo provisional de la causa penal contra Camps ha quedado de manifiesto que el Presidente valenciano mintió cuando afirmó haber pagado sus trajes y no tener relación con Álvaro Pérez. Mintió en su defensa, también ante la opinión pública. ¿Es esto aceptable en un político? ¿Puede un cargo público decir negro en un primer momento, luego afirmar blanco, para finalmente acabar declarando gris?

Pero más grave que mentir para defenderse es hacerlo para atacar. Las declaraciones de María Dolores de Cospedal, acusando sin pruebas al Gobierno de realizar escuchas ilegales, no deberían quedar sin consecuencias, al menos políticas. No se puede hacer algo así. Ni puede Mariano Rajoy avalar esa acusación, aunque, eso sí, con unas declaraciones en las que se mostraba visiblemente nervioso. ¿Por qué?

6 comentarios:

Luisa dijo...

CON LO IMPRESENTABLES Y SINVERGÜENZAS QUE SON, DE QUÉ SE QUEJAN ESOS CARAS DURAS....

PIRATA ROJO dijo...

COMPARECENCIA EN FALSO
Rajoy compromete su futuro al avalar una estrategia inaceptable en un Estado de derecho
12/08/2009 EDITORIAL "EL PAIS"

Mariano Rajoy compareció ayer ante la prensa en plena ofensiva del PP contra el Gobierno, jueces, fiscales y fuerzas de seguridad a cuenta de los escándalos de corrupción que le afectan. Los peores vaticinios se cumplieron. Fue un avance en la forma -Rajoy admitió preguntas en lugar de enviar una grabación o evitar las apariciones públicas, como hizo mientras el tribunal de Valencia mantuvo imputado al presidente Camps-, pero un desastre en el fondo. El líder del PP, en una decisión que le compromete y señala como en el pasado su apoyo a la teoría de la conspiración sobre el 11-M, avaló la estrategia desplegada por su partido para dificultar el esclarecimiento judicial de los escándalos y confundir a la opinión pública. El delgado hilo que sujeta esta estrategia, suicida para un partido que aspira a gobernar España y corrosiva para el sistema democrático, consiste en afirmar, sin aportar ni una prueba solvente, que el Gobierno está utilizando el Estado de derecho contra la oposición.

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La gravedad de esta acusación radica en que el destinatario no es sólo el Gobierno, sino también cuerpos e instituciones del Estado que, como la policía y la justicia, son considerados por el PP simples instrumentos para la comisión de delitos. De acuerdo con las declaraciones de Rajoy, la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y los Tribunales Superiores de Justicia de Madrid y Valencia habrían aceptado renunciar a la independencia que les exige la Constitución y ponerse a las órdenes del Ejecutivo. Y algo semejante habrían hecho la Policía Judicial y las fuerzas de seguridad involucradas en el esclarecimiento del caso Gürtel, aceptando ejecutar órdenes fundadas en un interés de partido y contrarias a la ley. Como bien dijo ayer el ministro del Interior, acusaciones semejantes no se pueden realizar en la playa, como hizo Cospedal, o en la inauguración de una exposición, como hizo Rajoy, sino ante los tribunales y con todas las pruebas en la mano. Si el PP creyera lo que denuncia, lo habría hecho. Pero, en lugar de ello, ha optado por promover un juego de equívocos en la confianza de que los ciudadanos se extravíen en los desvíos y señuelos que ha ido sembrando. Eso no es política; son trampas tabernarias.

El desprestigiado Federico Trillo se unió al desastre y volvió a aparecer en escena para presentar las, a su juicio, pruebas del espionaje ilegal y acoso a que está siendo sometido su partido. Sus argumentos -una llamada policial a Camps; una grabación realizada por el ex concejal del PP que destapó el caso Gürtel; la investigación de la FEMP en la etapa de Rita Barberá y el trato policial dispensado a los imputados del caso Palma Arena, asunto sobre el que Interior ha abierto una investigación- oscilaron entre la falsedad y la inexactitud. Olvidó Trillo, claro, que las acusaciones que pesan sobre altos cargos del PP han sido avaladas por media docena de jueces y fiscales en la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Superior de Madrid; y que el caso tiene más de cien imputados.

Rajoy, campeón en la exigencia de explicaciones de los demás y último clasificado en ofrecer las propias, compareció ayer en falso. No ofreció ni una de las explicaciones políticas sobre lo que sucede en su partido a que tienen derecho los ciudadanos. Dejó claro, además, que la huida de su partido más allá de los límites de lo políticamente aceptable no es producto del arrebato irresponsable de alguno de sus subordinados, sino una estrategia bien definida: todo vale con tal de evitar que se haga justicia. Semejante aberración no sólo ahonda la fractura entre el Gobierno y la oposición, sino también entre el PP y las instituciones democráticas. ¿Será éste el legado de Rajoy?

Ignacio dijo...

Debemos recordar que la mujer del Cesar, además de serlo debe de parecerlo.
Un político es un gestor y debe dar ejemplo con sus actos y con sus palabras, aquellos que mienten deben (al menos) disculparse por haber mentido, si no ¿qué sentido tienen las palabras?
Incluso nuestra sra alcaldesa miente alguna vez al contestar algunas preguntas a las que no les gusta la respuesta.

Anónimo dijo...

Esperemos que lo de las escuchas sea falso, porque si no creo que alguien va a tener que tragarse sus palabres, os acordais e las escuchas al rey?
No quieres sopa? toma 2 tazas, y quizas sean algunas mas.

Anónimo dijo...

ya llegaron las fiestas, y con ellas el chiringuito de los KACIKES, cortando durante todas las fiestas una via publica y frente al escenario, QUE MAS SE LES PUEDE PEDIR!! Bueno si q vayan a actuar los cubanos q le cantaron a la alcaldesa por el dia de su cumpleaños

Jesús Mercado dijo...

Hola.

He leído un ensayo de Pasolini, que puede explicar en algo el escaso coste electoral de la corrupción para el PP. Es lo que tiene apoyar a la jerarquía de la iglesia española.

..."Los únicos acentos de indignación en todas estas sentencias son de carácter ideológico; es decir, que tienen como blanco la cultura laica y liberal y, naturalmente, y lo que es aún peor, la cultura socialista. Contra el fascismo se pronuncian palabras de condena, pero se trata de la condena objetiva que se pronuncia indiferentemente contra todas las debilidades humanas y los pecados. Fascismo y debilidades humanas forman parte, indistintamente, de una realidad, fundada sobre poderes instituidos, que parece ser la única que reconoce la Iglesia. Por otra parte estos jueces tampoco se dejan llevar nunca por arranques de simpatía o de aprobación. Los únicos casos, también en este sentido, son puramente formales. Se considera por ejemplo con simpatía y se aprueba a las personas que, socialmente, son consideradas como «católicas y observantes». Sobre este punto los jueces de la Sacra Rota no tienen recato: están dispuestos a cualquier disociación y a cualquier contradicción removiendo cualquier posibilidad de casuística jesuita (que parece su modelo lógico principal)."

Si os interesa, el ensayo completo está en: http://www.pasolini.net/madrid-saggi12.htm

Saludos.