lunes 29 de septiembre de 2008

Carta de Leo Bassi a Valcárcel

Señor Don Ramón: Tengo buenas noticias para usted ¡El Bassibus se hace!
Señor Valcárcel: desde 1840, mi familia vive con orgullo el honor de ser Payasos. Uno de mis antepasados, Giovanni Bassi, de Florencia, había descubierto que se podía vivir muy bien haciendo reír al pueblo y conquistando su respeto al decir bien alto lo que los demás no se atrevían a decir. Ya ve; yo, como usted, soy conservador. Si algo ha funcionado perfectamente durante años, ¿para qué cambiarlo? También soy un gran amante del concepto del libre mercado y por sus leyes me rijo cada vez que salgo en un escenario, pero a diferencia de usted y su partido, estoy convencido de que esta libertad esencial es sólo un aspecto de algo aún mucho más importante:
La libre circulación de las ideas.

He aquí el punto fundamental de la irreversible contradicción en la que se encuentra todo su partido. Ustedes se presentan como el partido de la eficacia y del crecimiento económico, sin embargo sois incapaces de aceptar sin impedimentos el flujo de las ideas nuevas y de la crítica, ambas motor esencial de la innovación. Tal vez por eso en el único sector de la economía donde habéis sabido destacar es en el del ladrillo, actividad de escasa innovación tecnológica y reino del más antiguo sistema de organización humana: El caciquismo. Y con esto llegamos al motivo de esta carta: El Bassibus se hace.

Tengo el placer de anunciarle a usted, que contrariamente a lo que su sobrino le ha comunicado, los viajes turísticos de mi autobús se van a desarrollar y además con más impacto y publicidad de lo previsto inicialmente. Por esto último quiero expresarle a usted mi más profunda gratitud. Nunca hubiera imaginado, ni en mis más dulces sueños, una campaña publicitaria tan extendida y contundente para mi modesta iniciativa. Como es obvio esta nueva situación ha cambiado radicalmente la cantidad de público previsto y he tenido que reorganizar todos mi planes para poder acomodarles. Parece ser que en su Región hay mucha necesidad de la libre circulación de ideas y me sorprende que con el talante empresarial que existe en Murcia, nadie haya pensado antes en aprovecharse de tanta potencial; fíjese usted lo que son las cosas.

Y es que acabo de caer en que, legítimamente, yo soy más conservador que usted: En 168 años nadie de mi familia ha cobrado una subvención publica para ejercitar su actividad profesional, obviamente conscientes de que el dinero nunca es gratis y que nuestra independencia y libertad podrían peligrar si se aceptaba facilidad tal. Nuestro modo de financiación ha sido siempre muy directo cobrándole al público una entrada en la taquilla o incluso, poniendo un sombrero en la acera y confiando en nuestra capacidad de contentar al cliente para que pagara. Evidentemente en la vida hay que ser pragmático y si un rico mecenas decide contribuir con una cuantiosa propina para escuchar un chiste o ver un número de malabarismo, ¿para qué tener problemas de conciencia? Uno cumple y cobra: igual que lo que yo tenía previsto hacer con este joven Príncipe que derrocha el patrimonio de los demás y que usted ha colocado en la consejería de cultura. Sin embargo, ya desde los tiempos de Giovanni Bassi, lo que estaba claro es que lo que estaba en venta era el espectáculo y no nuestra alma y que para nuestra libertad de expresión no había precio. Con esto, solo me falta el deseo de expresarle a usted mis saludos cordiales esperando tener el placer de conocerle personalmente cuando llegue a su ciudad. ¡Ah! una última cosa. Por razones de oportunismo de marketing y también, para no coincidir con el finde del Pilar, he decidido acercar el Bassibus a las fechas del Congreso del Partido Popular y así, de paso, beneficiarme del tirón en la prensa. Seguro que así es más divertido.

También hay una interesante carta para Pedro Alberto Cruz: ¿De qué ha tenido miedo usted? (leer).

8 comentarios:

Cuadernos keynesianos dijo...

Esto es sin duda el segundo intento de censura más estúpido que he visto últimamente, después del triste secuestro de El Jueves. En definitiva, publicidad masiva y barata. ¡Qué gran espectáculo se avecina!

Anónimo dijo...

http://www.elmundo.es/mundodinero/2008/10/01/economia/1222852719.html?a=df6e20070cf3f0ffd212109ddb94647b&t=1222862101

Anónimo dijo...

Antonio, espero que te atrevas y hables algún claro sobre el PERI San Agustín.

Antonio J. García Conesa dijo...

No conozco a fondo el asunto del PERI de la Plaza San Agustín. Como cualquier otro ciudadano (en este municipio sin prensa local ni debate político público), sólo sé lo que se cuenta en la calle: que llevan años y años negociando con los propietarios afectados y que -según dicen- no terminan de ponerse de acuerdo. Pero intuyo que hay dos problemas añadidos: la ubicación provisional del Ayuntamiento y el dinero para desarrollar el proyecto.

Lástima que estos años de bonanza presupuestaria no se hayan aprovechado para llevar a cabo tan interesante idea. La historia del PERI se puede resumir así: cuando había dinero, no había acuerdo; cuando haya acuerdo, no habrá dinero.

Martínez Usero dijo...

Hemos nacido en el sitio equivocado en el momento mas inoportuno, ¡¡si mi abuela levantara la cabeza!!
Un saludo

Anónimo dijo...

Entonces veo que sabes mas o menos lo mismo que yo sobre el PERI y la verdad es que es una pena que no hayan solucionado este tema esta pasada legislatura. Igual que la cochera junto a la iglesia.

Anónimo dijo...

-¿ Pero es que alguno de los gestores del Ayuntamiento, son capaces de gestionar eso? por que aunque fuera así, mientras no se pongan de acuerdo Copero, El Confitero y El Maniobras, de como se van a repartir el pastel, no hay posibilidades.
Por lo menos podian mantener un poco mas decente la Plaza de San Agustin, que da verguenza pasar por allí y ver en la desidia en que se encuentra.

Anónimo dijo...

Esperemos que algún día podamos ver hecha realidad la transformación de la manzana mas céntrica del municipio. Y junto a la recien restaurada iglesia dar otra imagen.
Aunque realmente no será facil pensando que ni ha sido posible expropiar la cochera para terminar correctamente la restauración.